Primera Dama inaugura capilla «La Milagrosa»

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Cándida Montilla de Medina entregó las llaves de templo al obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Faustino Burgos Brisman.

Santo Domingo, República Dominicana.- Fue inaugurada la tarde de  este lunes la capilla La Milagrosa del Centro de Atención Psicosocial y Desarrollo Humano (RESIDE), con una misa, a la que asistió la primera dama Cándida Montilla de Medina.

La eucaristía fue oficiada por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Faustino Burgos Brisman y concelebrada por el padre Gregorio Alegría, de la Parroquia San Francisco de Asís de la Nueva Barquita.

Previo al inicio de la celebración del acto religioso Montilla de Medina entregó a monseñor Burgos las llaves de la capilla.

Monseñor Burgos expresó su satisfacción al bendecir la capilla de RESIDE,  la que definió como un espacio de reflexión y de encuentro con el Señor y con los hermanos.

“Esta capilla de RESIDE será un espacio de encuentro con Dios y de reconciliación con nuestros hermanos, para que no solamente sea la ciencia, la técnica y la capacidad humana, sino también la gracia y el poder divino que se hagan presentes”, dijo.

Su mensaje central estuvo basado en el anuncio del ángel Gabriel a la Virgen María, de que sería madre del El Salvador, un día que consideró muy grande para la Iglesia y la humanidad.  

Agregó, que la misma disponibilidad que tuvo la Virgen María de convertirse en la madre del hijo de Dios, debe reflejarse en el centro al ofrecer servicios a las personas que así lo requieran.

El padre Alegría explicó que el nombre de La Milagrosa fue puesto a la capilla en honor a la imagen que fue trasladada de la vieja Barquita a RESIDE.

Personas renovadas

“Señor nosotros también queremos que eso que tu anunciaste siga ocurriendo también aquí, que desde este lugar las personas salgan renovadas, fortalecidas  y se puedan integrar a la sociedad como entes de comunión y participación”, expresó el religioso.

Agradeció a la primera dama por poner todo su empeño, anhelo y deseo para que el centro fuera una realidad.

Bendijo y ungió con el Santo Crisma el altar, el ambón y las paredes del centro.

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